La almohada es uno de los objetos imprescindibles en la cama para alcanzar un sueño agradable, profundo y reparador. Su principal función es la de sujetar la cabeza del durmiente para que la columna vertebral mantenga una posición correcta y se eviten posibles problemas de espalda.

Es, por tanto y como cabe suponer, fundamental escoger una almohada que nos haga sentir cómodos y nos proporcione, además, calidad en el sueño y salud en las noches. Las variables que hay que tener presente para una correcta elección son las medidas, la forma y el material del que están fabricadas. 

Medidas de almohadas

Como norma general, el mercado presenta una serie de almohadas tamaños estándar cuya elección vendrá determinada por el ancho de la cama. Normalmente, para una cama individual, las medidas oscilan entre 89 y 90 cm. 

Para las camas de matrimonio, la elección se establece entre dos de 70 cm para un ancho de cama de 1,35 metros o dos de 75 si el ancho asciende a los 1,50. Así mismo, es posible elegir almohadas únicas para todo el lecho con su mismo ancho, aunque suelen ser incómodas y poco útiles por su excesivo tamaño y consistencia. 

Por último, cabe señalar la existencia de almohadas con tamaños personalizados, seleccionada específicamente cuando se tiene claro con cuáles se alcanza el máximo confort posible.

Como es de esperar, serán más caras y tardarán más en llegar cuando se realicen los pedidos. En cualquier caso, estas son las medidas que el mercado ofrece sin tener que encargar una de tamaño especial: se pueden encontrar fácilmente de 70 cm., 75 cm., 80 cm., 90 cm., 105 cm., 135 cm. y 150 cm.

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La forma según la necesidad

Existe una amplia variedad de diseños que tienen como función ofrecer una mejor calidad en el descanso, pero, también, alivio y mejora ante ciertas características específicas del durmiente. Del modo y postura de dormir se podrá elegir con una firmeza y un tipo determinado. En este sentido, hay que saber que existen las siguientes opciones.

Para dormir de lado

Para aquellas personas que duermen de lado lo más aconsejable es una almohada alta y con firmeza elevada y adaptada a cabeza, cuello y hombros.

Para dormir boca abajo

En este caso, los expertos aconsejan dormir sin almohada. No obstante, en el caso de que sea necesario, lo más recomendado es optar por una almohada de firmeza baja, lo más blanda y baja posible. De este modo, la cabeza no sufrirá y no tenderá a girarse bruscamente.

Para dormir boca arriba

Si la costumbre es dormir boca arriba, lo mejor es una almohada de firmeza y altura media. Deberá proporcionar el apoyo correcto al cuello y a los hombros.

Para los que se mueven mucho al dormir

Por último, si se cambia mucho de postura al dormir, las almohadas de látex son una excelente opción, puesto que son excepcionalmente adaptables a todos los movimientos.

Formas básicas de las almohadas

En cuanto al diseño cabe distinguir tres formas básicas en las que se presentan de forma general estos elementos. Por un lado, la tradicional, rectangular y la más común y popular. Por otro lado, también bastante conocida la que presenta forma de mariposa, es decir, estrecha por el centro y ancha por los extremos, recomendada para suavizar problemas en las dorsales y en las cervicales. Sin embargo, si realmente se sufre de dolores constantes en el cuello, la almohada cervical será lo que se necesita, también recomendada para mitigar migrañas, apnea o en caso de haber sufrido algún tipo de accidente que le afecte a esta parte del cuerpo.

Almohadas especiales

Del mismo modo, el mercado surte de un más que amplio espectro de fórmulas adaptadas a determinadas necesidades que produzcan un efecto beneficioso a ciertas patologías o condiciones: 

  • La almohada cervical

Debe ser nombrada de nuevo en este apartado este tipo, puesto que entraría dentro del apartado de especiales, aunque se haya extendido abundantemente. Y es que, con este modelo, se reduce el dolor de hombros y la fatiga de cuello, pero, para que sea realmente eficaz, se deberá considerar una adecuada altura del cuello para la posición lateral. 

  • Para el embarazo

Cuando la barriga pesa, alrededor del tercer trimestre de gestación, es recomendable dormir solo de lado. Para acomodarse en esta postura, la forma de la almohada deberá ser como una C o como una U y, además, bastante larga. De este modo, se facilita la colocación de la pierna y la tripa sobre ella, convirtiendo el sueño en algo más cómodo y posible. 

  • Para la plagiocefalia 

En raras ocasiones se va a tener que recurrir a este diseño, ya que está pensado para bebés, y para corregir en ellos alguna deformidad postural en el cráneo, que no tiene por qué ser grave. De forma general un bebé debe dormir sin almohada. 

  • Para los lumbares

La almohada lumbar está enfocada en aliviar las molestias de esta parte del cuerpo, siempre en combinación con otra para colocarla debajo de la cabeza y el cuello, e incluso con una más para colocarla entre ambas rodillas. 

  • La antirronquidos

Sí, existe la almohada antirronquidos y para la apnea del sueño, de hecho, es una de las más solicitadas. Son conocidas también bajo el nombre de almohadas inteligentes. El motivo no es otro que su capacidad para detectar el sonido gracias a los sensores que lleva incorporados. Cuando captan el sonido, se mueve produciendo el cambio en la cabeza del roncador y, por tanto, produciéndose el silencio.

  • Para lectores

Posiblemente, el momento más apreciado para la lectura sea al final de la jornada, justo antes de dormir. Para aquellos que gustan de desconectar gracias a un libro, ya acostados y con el sueño a punto de hacerse dueño de la realidad, las almohadas con forma de sillón o de cuña son ideales, algunas incluyen posabrazos para mayor comodidad del lector.

  • Las antiácaros

Para finalizar con las almohadas especiales, la antiácaros está creada para aquellas personas que sufren de alergias. Ya sea en viscoelástica o en látex, deberán llevar un tratamiento especial que aleja a estos indeseables visitantes de la almohada.  

Materiales para las almohadas

De que están rellenas es otro de los factores fundamentales para conseguir la almohada ideal, de ello va a depender la firmeza, su vida útil y los beneficios a los usuarios: 

  1. Espuma viscoelástica

Considerado como el mejor relleno posible, las almohadas de viscoelástica se adaptan a la perfección a la forma del durmiente, son transpirables, envolventes, termoreguladoras y, además, gracias a sus partículas de carbono, evitará la presencia y proliferación de bacterias y ácaros. 

  1. De latex

También muy popular, esta opción se divide en tres posibilidades de elección: la sintética, la natural o la que es mezcla de ambos. Lógicamente, la mayor calidad la ofrece la que es 100 % natural. Antialérgena y antiácaros, buena adaptación a cuello y cabeza.

  1. De plumas

Es un relleno tradicional que no aporta demasiada firmeza. Presenta una almohada fina y blanda, pero son muy moldeables. Su resistencia es poca, a medida que el tiempo pasa va perdiendo cuerpo y densidad, ya que el aire de su interior va desapareciendo paulatinamente. 

  1. Con materiales sintéticos

Las más económicas que se encuentran en el mercado, siendo esta su principal ventaja. Pueden lavarse a máquina sin problemas, pero duran poco y no se ajustan como sería deseable a la cabeza ni al cuello. 

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